“Ocho horas para el trabajo, ocho para el sueño y ocho para la casa”, fue el lema popularizado durante la época de los sucesos que se conmemoran cada 1° de Mayo.
En respuesta a una huelga masiva que buscaba limitar la jornada laboral, fueron condenados a muerte en un juicio irregular trabajadores hoy conocidos como “Los Mártires de Chicago”.
A 140 años de aquella fecha, la precarización laboral, la pérdida salarial y la inestabilidad atraviesan a la mayoría de quienes trabajan en nuestro país. En este contexto, la bandera del trabajo decente cobra especial relevancia.
Es imposible tener una carrera con excelencia académica y formación profesional de calidad sin salarios dignos para atraer, retener y motivar a quienes trabajan planificando y dictando clases, preparando los contenidos y materiales, haciendo las evaluaciones y dando retroalimentación, entre tantas otras tareas que el rol docente tiene.
Este 1° de mayo queremos darle nuestro reconocimiento a quienes, incluso en condiciones injustas, sostienen el trabajo con compromiso y vocación. Que sea una jornada para visibilizar, reflexionar y exigir lo que nos corresponde.
¡Feliz día del trabajador y la trabajadora!
Comentarios